La Tecnología Educativa como un Factor de Desarrollo de los Países:
Realidad o Utopía
Una afirmación
bastante popular en discursos de carácter positivista, político o cotidiano es:
“La educación es la base del futuro de nuestro país”. En efecto, formar ciudadanos
de bien, que gocen de habilidades y competencias sólidas, y con apropiados conocimientos para desempeñar
un buen rol en distintas áreas de
trabajo específicas es un hecho que ocurre debido a los correspondientes procesos
de aprendizaje involucrados en la educación. Gracias a estos procesos, los países
pueden contar con apto personal técnico y profesional que proporcione
rendimiento y productos suficientes para hacer progresar el desarrollo de su
nación. Pero ¿Cómo se deberían ejecutar los procesos de aprendizaje en la
actualidad para que los estudiantes y futuros profesionales aprovechen sus
conocimientos al máximo? ¿Repercute esto en el proceso de desarrollo de los
países?
Hoy en día, es casi inevitable
poder hablar de educación sin también hacer alusión al tema de las nuevas tecnologías. Concebimos las
Tecnologías de la Información y la Comunicación en un sentido amplio y que,
basándonos en la definición planteada por la OCDE en 1998 con otros fines,
podríamos definir como aquellos medios y servicios que permiten recopilar,
almacenar y transmitir información con medios electrónicos. Estas TIC han
tenido distintos hitos históricos en su desarrollo e implantación social,
destacando entre los últimos (aunque ni mucho menos los únicos) los acontecidos
durante la denominada “revolución digital”, especialmente los que hacen
referencia a la difusión de los ordenadores personales y, más recientemente, de
internet. En cualquier caso, ha de tenerse presente que la tecnología ha de
concebirse más bien como un continuo que va desde los libros o las pizarras,
pasando por la radio o el video, hasta los elementos informáticos o las
aplicaciones de internet más avanzadas (UNESCO, 2003). Cada uno de estos
elementos supone un avance “técnico” que abre nuevas posibilidades en cada
contexto determinado. Sin embargo hemos de tener presente que, en general, al
hablar de “Tecnologías de la Información y la Comunicación” (TIC) en la escuela
nos solemos referir fundamentalmente a los medios digitales, ya que su
capacidad de interacción y de acceso a enormes cantidades de información han
supuesto un nuevo salto cualitativo (Aliaga & Bartolomé, 2005).
Las tecnologías de la información
obligan a modificar la organización de la educación, porque crean entornos
educativos que amplían considerablemente las posibilidades del sistema, no sólo
de tipo organizativo, sino también de transmisión de conocimientos y desarrollo
de destrezas, habilidades y actitudes. La clave está en transformar la
información en conocimiento y éste, en educación y aprendizaje significativo
(Ruiz, 1996)
La construcción del conocimiento
comienza con la observación y reconocimiento de eventos y objetos a través de
conceptos que ya se poseen. A juicio de varios autores, una estrategia
pedagógica a emplear para la enseñanza asistida por computadoras, aplicada a
las Ciencias de la Computación, es la enseñanza significativa y el enfoque
constructivista (Chestlevar, 2001; Lezcano, 1998). Los primeros pasos en el uso
de software educativo, como material didáctico con el enfoque constructivista,
fueron dados por Papert (1999), quien desarrolla una línea de software que
corresponde a los lenguajes para el aprendizaje y de ella surge el lenguaje
LOGO, que a partir de su desarrollo en el Instituto Tecnológico de
Massachussets (MIT) fue y es utilizado en numerosas escuelas y universidades en
un sentido constructivista del aprendizaje.
Hecho este preámbulo, se es
posible considerar que la tecnología educativa se entiende como el estudio de
los medios; así como de su utilización en los procesos de enseñanza. Algunos
profesionales y estudiosos apoyan la idea de que, desde un uso práctico, las T.E permiten reflexionar junto con los
alumnos sobre la interacción didáctica que se da en el aula; y también desde un
uso crítico permiten modificar las situaciones susceptibles de mejora.
Jiménez (2006) menciona que, como
maestra, el uso de los medios le permite reflexionar sobre la práctica, ya que
se trata de soportes de información sobre la práctica que se ha dado en el
aula. También reflexionar, en el sentido de que son soportes de sistemas de
representación que profesora y alumnos utilizarnos para comunicarnos. Los
medios constituyen en la interacción en el aula un puente entre la cultura del
contexto, de la escuela y la que se genera a través del trabajo, para que los
alumnos construyan un conocimiento que les sea útil no sólo para resolver los
problemas que se les plantea en las unidades de trabajo, sino que en las
situaciones fuera del aula han de contar con los instrumentos que caracterizan
la cultura de esa realidad que están viviendo.
Kustcher y St.Pierre (2001), por
su parte, agregan que los ambientes de
aprendizaje tecnológico son eficaces, cómodos y motivantes, y pueden ser
preocupantes para aquellos que no hayan incursionado como usuarios en ellas y/o
que no las manejen con propiedad. En estos ambientes el aprendizaje es activo,
responsable , constructivo, intencional, complejo, contextual, participativo,
interactivo y reflexivo, lo que permite, para el que interactúe con ellas la
posibilidad de sacarle ventajas, pero también pueden tener desventajas por mal
uso o por descontextualización.
Las posibilidades que ofrecen las
TIC, permiten al docente ser partícipe de la creación de entornos formativos en
los cuales es eminente la interacción multidireccional entre los participantes,
aumentando así la construcción de los aprendizajes. Al respecto, señalan
Bricall (2000) y Márques (2002) que las funciones de las TIC desde la
perspectiva de los estudiantes tienen las siguientes ventajas: propicia y mantiene
el interés, motivación, interacción mediante grupos de trabajo y de discusión
que se apoyen en las nuevas herramientas comunicativas: la utilización del
correo electrónico, de la videoconferencia y de la red; desarrollo de la
iniciativa, aprendizaje a partir de los errores y mayor comunicación entre
profesores y alumnos. Los mencionados autores señalan que se incentiva un alto
grado de interdisciplinariedad, aprendizaje cooperativo, alfabetización digital
y audiovisual, desarrollo de habilidades de búsqueda y selección de
información, mejora de las competencias de expresión y creatividad, fácil
acceso a mucha información de todo tipo, visualización de simulaciones.
Además promueven el desarrollo de
competencias y de habilidades prácticas por parte de los estudiantes en
laboratorios virtuales de investigación, la provisión de la posibilidades de
retroacción en la comunicación entre los estudiante y el acceso de éstos a
recursos educativos (Bricall, 2000 y Márques, 2002). Todo ello con una buena guía
por parte del docente, sin la orientación los estudiantes pueden presentar
limitaciones tales como: distracciones, dispersión, pérdida de tiempo, la
recopilación de información no confiable, aprendizajes incompletos y
superficiales, diálogos muy rígidos, visión parcial de la realidad, ansiedad y
dependencia de los demás. Se considera que si el docente maneja la tecnología y
ha realizado buena selección y evaluación de esta, se pueden minimizar muchas
de estas limitaciones (Márques, 2002).
Otros autores como Díaz (2007) y
Rodríguez (2007) afirman que T. E. nos debe capacitar para el óptimo empleo de
los medios didácticos en el acto pedagógico. Desde su punto de vista, prefieren
hablar de T.E. como producto, es decir, como medios didácticos que se pueden
utilizar con fines instruccionales, pero también les gusta hablar de T.E. como
proceso, y por eso coincide con la conocida definición que da el I.N.C.I.E
En cuanto a limitaciones; Castro,
Guzmán y Casado (2007) destacan que las
TIC pueden producir estrés por desconocimiento, desarrollar en el educando estrategias
de mínimo esfuerzo, dependencia a los sistemas informáticos, el desfase con
respecto a otras actividades escolares y problemas de mantenimiento de las
computadoras por la exigencia de una mayor dedicación y necesidad de actualizar
equipos y programas (Máques, 2002), a lo que se puede agregar que estas
limitaciones no son exclusivas para docentes que trabajan con TIC, pueden
ocurrir en otros casos, porque el buen docente se actualiza, sabe delimitar,
organizar y planificar sus experiencias de aprendizaje de forma que no haya
desfases ni estrategias poco dinámicas y que no representen un reto para el
alumno.
La educación es fundamental para
la construcción de la sociedad más aun cuando se basa en el conocimiento, en el
aprendizaje y en la información. Buena parte de las desigualdades entre
individuos, organizaciones, regiones y países se debe a las diferencias de
oportunidades relacionados con el desarrollo de la capacidad de aprender y
operacionalizar innovaciones (Takahashi, T. (Octubre, 2001).
El mismo autor considera que
educar en la sociedad de la información es mas que capacitar a personas para el
uso de las TIC, es crear competencias amplias que les permitan actuar
efectivamente en la producción de bienes y servicios; tomar decisiones acertadas;
operar diestramente sus medios y herramientas de trabajo y utilizar
creativamente nuevos medios tanto en usos rutinarios como en aplicaciones
complejas. También se debe enseñar a los individuos para aprender a aprender ya
que se enfrentan con el indetenible avance tecnológico.
Con los nuevos planteamientos, el
docente no debe ser un mero transmisor de conocimientos sino que tiene que
ofrecer desafíos y alternativas de trabajo a sus alumnos con el objetivo de
ayudarlos a construir y posicionarse y de una manera crítica, activa y creativa
sobre determinados contenidos. De hecho, se debe asumir que la educación por sí
sola no puede cambiar nada. La transformación social pasa por cambios estructurales.
La educación colabora formando mentalidades, identidades personales y sociales,
contribuyendo a formar personas más sensibles, proactivas capaces de situarse
de otra manera delante de los problemas con apertura y visión y es el docente
el mediador social por excelencia su ejecutor primordial (De Pablos, 2002).
Habiendo contemplado variadas
perspectivas, se puede llegar a la
conclusión de que las tecnologías nos proporcionan multitud de facilidades para
la mejora de los procesos de la enseñanza y aprendizaje y para el entorno
educativo en general, como puede ser la colaboración de las familias en los
centros educativos. Todo ello dependerá de la actitud y la capacidad crítica
que los profesionales presenten antes las mismas. Sin olvidar que es un tema
que nos interesa personalmente, del que creemos entender y por supuesto
aprender más.
Empleando las tecnologías educativas diariamente
en las aulas de forma correcta proporcionará atmósferas educativas que promuevan
el buen rendimiento de los educandos que crecerán para ser profesionales que
sirvan con el objetivo de potencializar el desarrollo de sus países
gradualmente.
BIBLIOGRAFÍA / WEBGRAFÍA
CVUDES. (n.f.). LEM de Tecnología Educativa. Universidad
de Santander.
Cárdenas, E. (2012). El Camino histórico de la Educación
Tecnológica en los Sistemas Educativos de Algunos Países del Mundo y su Influencia
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Castro, Guzman & Casado. (2007). Las Tic en los Procesos de Enseñanza y Aprendizaje. Disponible en: http://www.redalyc.org/pdf/761/76102311.pdf
Díaz,L. (2013). La influencia de las tecnologías en el
ámbito educativo: análisis del CEIP Juan de la Cueva (Sevilla).
Disponible en: https://idus.us.es/xmlui/bitstream/handle/11441/32629/MEMORIA%20TFG.Lidia%20Sarai%20D%C3%ADaz%20Mu%C3%B1oz.pdf?sequence=1
Parra,G. Educación y Tecnología en Colombia: Los retos que enfrenta el país en la formación de las nuevas generaciones. Disponible en: https://www.javeriana.edu.co/documents/16089/4952566/noticiascontenido63.pdf

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