lunes, 12 de noviembre de 2018

1. Impacto de las Redes sociales en la Educación


Impacto de las Redes sociales en la Educación




Uno de los retos de la educación actual debe ser reconstruir el espacio educativo y adaptarlo a la sociedad que se sujeta a cambios continuos. Las redes sociales, ( no solo las estrictas y más populares que se descargan a diario sino las de carácter educativo) que constituyen una de las herramientas más representativas de la Web 2.0, no deben ser obviadas para su estudio, ya que su arraigo y fascinación en los alumnos son una posibilidad didáctica enorme, puesto que el eje de todas ellas se adscribe a la interacción y capacidad de responder y comunicar con rapidez y elocuencia (Artero, 2011). Una posibilidad que puede suponer una eficiente herramienta que refuerce el proceso enseñanza-aprendizaje o un elemento de distracción para los estudiantes.

Por parte del lado aprovechamiento positivo, existen quienes que ven las redes como herramientas que, de ser manejadas de forma adecuada, afianzarán el vínculo profesor – estudiante. Las redes favorecen la publicación de información, el aprendizaje autónomo, el trabajo en equipo, la comunicación, la realimentación, el acceso a otras redes afines y el contacto con otros expertos, entre otros elementos. Todo ello, tanto entre estudiantes en general, como entre el binomio estudiante y profesor; lo cual facilita el aprendizaje constructivista y el aprendizaje colaborativo (Gómez, 2012:132). Artero (2011) afirma que el manejo de una red social en el aula puede suponer un acercamiento entre el docente y el alumno. Las redes sociales se conciben desde y para la interacción y este nuevo espacio de diálogo puede ser un lugar de aprendizaje y enriquecimiento mutuo: por una parte, el docente interviene, modula y colabora en el aprendizaje con su alumnado, incluso puede hacer uso de ellas para extraer la variedad de estilos de aprendizaje que conviven en su aula y también la evaluación del comportamiento individual y colectivo del alumnado.

Las redes sociales pueden convertirse en una estrategia de aprendizaje, entendida como el conjunto de operaciones, pasos, planes, rutinas que usan los estudiantes para facilitar la obtención, almacenamiento, recuperación y uso de información al aprender (Carranza, 2011).
De considerarse lo anterior, las redes se convertirían en una transformación educativa que permitiría un espacio de diálogo y propiciaría un aprendizaje y enriquecimiento mutuo entre docentes y estudiantes; es decir, un sitio donde la interacción, individualidad y multiculturalidad se respeten y, al mismo tiempo, enriquezcan el aprendizaje colaborativo y fomenten la metacognición de los actores con actividades que conlleven a la autoevaluación o reflexión sobre el trabajo realizado. Las redes pueden ser una herramienta metodológica para los docentes, porque alimentan su propia formación desde la práctica y participación en proyectos, además de ser un observador, seguidor y mediador de los trabajos de los alumnos.

Teniendo en cuenta lo anteriormente mencionado, vale la pena recalcar que existen redes sociales para la educación. Estas son definidas como aquellas que permiten crear redes a los usuarios independientes del resto de los miembros de servicio, de forma que los profesores y alumnos puedan disponer de un espacio único para ellos sin ingerencias exteriores de ningún tipo. En esta categoría se incluyen SocialGo, Grouply, Ning o Grou.ps en las redes clásicas y Tweducate, Edmodo y Showtem en microblogging.

Respecto al aprovechamiento negativo de las redes sociales ( que hacen alusión a las redes estrictas como Facebook, twitter, instagram entre otras), es importante considerar promover el contacto limitado con ellas durante sesiones de clase, ya que suelen ser un elemento de distracción para los estudiantes en vez de herramientas con cierta utilidad en sus procesos de aprendizaje.
Par terminar, se podría concluir que las redes sociales ofrecen una gran gama de posibilidades para los docentes en términos de establecer interacción en diversas vías, empezando por colegas, estudiantes e incluso con las autoridades de sus instituciones. Sin embargo, siempre es conveniente definir inicialmente, qué es lo que se desea resolver con cierta herramienta tecnológica, pues con base en ello será más sencillo elegir qué solución pudiera ser la más adecuada; esto tomando en cuenta todos los factores involucrados en la situación de enseñanza a resolver.

Además, se recomienda tener siempre presente la seguridad en las redes sociales. Esto será de gran repercusión, pues es ampliamente conocido que el dejar disponible información privada de gran relevancia, puede ser delicado, ya que en muchos de los sitios que ofrecen estos servicios, no queda del todo claro el destino que puede tener dicha información. Por otro lado, aún cuando en este momento las redes sociales tienen un uso muy extenso, es adecuado tomar en cuenta que no debe apostarse todo por cierta tecnología, pues la historia ha mostrado que esta es altamente cambiante, y ya se ha presentado que, sitios que tenían un posicionamiento muy importante, hoy en día, ya no existen. Así pues, se sugiere a los profesores hacer un análisis de la situación que desean mejorar e identificar si las redes sociales son la mejor solución; de ser así, aprovechar al máximo las capacidades y cobertura de estas, para que las generaciones de estudiantes que se encuentran en este momento en las escuelas, puedan tener acceso a contenidos y herramientas que les ayuden a lograr sus objetivos de aprendizaje y a egresar mucho mejor preparados.





BIBLIOGRAFÍA/ WEBGRAFÍA


CVUDES. (n.f.). LEM de Tecnología Educativa. Universidad de Santander.

Haro, J. (2016). Redes Sociales para la Educación. Disponible en: http://fap.org.es/es/wp-content/uploads/2016/06/05cap-redes-sociales-para-la-educacion.pdf

Islas & Carranza (2011). Uso de las redes sociales como estrategias de aprendizaje. ¿Transformación educativa?. Disponible en: http://www.redalyc.org/pdf/688/68822737001.pdf

Valenzuela, R. (2013). Las Redes Sociales y su Aplicación en la Educación. Disponible en: http://www.revista.unam.mx/vol.14/num4/art36/art36.pdf

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